jueves, 29 de octubre de 2009

Enrique Rojas. Psiquiatría Social de la mano del experto doctor


(1) aficiones más tiranas y perversas, propias de un sibilino en toda regla (mientras estaba siendo juzgado por este caso, Enrique Rojas actuó de nuevo demostrando así su respeto a la justicia).

Presentamos aquí un ejemplo de la Psiquiatría social de este experto doctor (*) y de los halagos que derrocha con las mujeres.
Por activa y pasiva hemos oído repetir a Enrique Rojas que "la mujer es superior al hombre" y otras frases del mismo estilo. Sin embargo, Rojas comenzó a halagar a las mujeres públicamente cuando se inició este procedimiento judicial, que lo llevaría por primera vez al banquillo. La segunda aun no le ha llegado aunque todo indica que le llegará en breve.

Las acciones y conductas llevadas a cabo por Enrique Rojas contra mujeres, demuestran que lejos de admirarlas - como profesa en público -, en nuestra opinión, es extremadamente misógino.

El Colegio de Médicos de Madrid, archivó la denuncia del caso que refleja el artículo que traemos aquí, aunque en la foto 4, pueden ver como se calificó - también públicamente -, la conducta de Enrique Rojas como "Terrorismo social" por el Consejo de Médicos de España.

Da la impresión que la pauta general sea decir una cosa en público, mientras por detrás se hace otra.

(*) Las poses y el tiempo que debe dedicar Rojas a sesiones de fotos, dicen mucho del perfil de un médico que pretende ser considerado un científico.



El artículo de interviú que dejamos a continuación, muestra el único caso publicado en un medio de comunicación, sin embargo, existen más víctimas que carecen de títulos nobiliarios y similar patrimonio. Enrique Rojas ha demostrado que va a por cualquier cosa con tal que sea algo, si el titular no obedece (suele suceder cuando es contrario a su ideología e ingenuo al valorar el alcance que puede tener su desobediencia).

Este sujeto llega a entregar Certificados Oficiales Médicos al marido prescribiendo el internamiento psiquiátrico de su mujer, aunque no tenga ningún tipo de relación con la misma ni la haya examinado previamente a la emisión de los certificados. Si un certificado no alcanza el objetivo, no tiene importancia. Enrique Rojas emite otro al conocer el fallido intento. Huelga decir que este hombre lleva a cabo sus acciones siempre a espaldas de sus víctimas. Sin duda, pánfilas que creen en el Estado de Derecho y en el funcionamiento de la sociedad tal como se nos presenta.

Rojas, también procura que la mujer sea trasladada a un psiquiátrico privado donde quedará bajo su control.

Al final de este post dejamos la transcripción del artículo (aunque se lee bastante bien pinchando sobre las fotos de interviú).

Enrique Rojas, Interviú 1

Enrique Rojas, Interviú 2

Enrique Rojas, Interviú 3

















Enrique Rojas, Interviú 4
Como constantes en este tipo de intervenciones de Enrique Rojas en los casos denunciados señalamos :

a) Su interés en inventar enfermedad mental sobre la mujer y su atrevimiento para intentar anularla (con medicación** o proporcionando al marido Certificados Oficiales Médicos prescribiendo el internamiento psiquiátrico de la misma, sin el conocimiento de la interesada).

b) Las consecuencias que se derivarían de la anulación de la mujer (el patrimonio pasaría a ser administrado por el marido, mientras ésta podría pasar el resto de su vida privada de libertad en el rincón de un psiquiátrico babeando o abandonarlo con serias alteraciones mentales a consecuencia de la medicación y tratamiento prescritos por el doctor Rojas, ya que ¿con que fin inventa un psiquiatra una enfermedad sobre alguien que no tiene ningún síntoma? ¿para dejarla salir del psiquiátrico privado donde tiene previsto internarla - donde quedaría bajo su control -con la misma lucidez y facultades mentales que tenía con anterioridad al invento y adjudicación de la enfermedad?).


Otra de las identificaciones
utilizadas por Enrique Rojas

c) La manipulación de los hijos a espaldas de la madre para ponerlos en contra de ésta (hecho que consideramos especialmente grave además de vil y rastrero cuando el médico conoce - como era el caso - la intencionalidad de la separación; no menos grave es la ausencia de intervención del defensor del menor; la fiscalía que está presente en todos los procedimientos de separación para garantizar los derechos de los menores, creemos debería haber intervenido tomando medidas sobre el falso "catedrático UCM" en los casos denunciados).

d) La calumnia y el desprestigio de la víctima que se difunde en el entorno a través del marido, mientras Enrique Rojas lo hace personalmente con los hijos y familia . La mujer es una enferma mental y se dan instrucciones para que la traten como tal, llegando a asegurar Rojas que "es una enferma mental pero no se le nota", advirtiendo reiteradamente que no deben decir absolutamente nada a la madre sobre la entrevista que están manteniendo, porque es imprescindible para su curación; aunque parezca ficción sólo podemos relatar los hechos tal como los conocemos; quizás resulte útil recordar el refranero popular que tanta razón suele tener).

e) Traición (siempre por la espalda de la víctima sin que la misma tenga conocimiento de las razones del cambio de actitud y conducta que se ha producido hacia ella en su entorno) y metodología sibilina utilizada a través de los tiempos para trastornar y no para curar.

f) Psicopatía y cinismo (hace daño a la mujer con los hijos***). A ningún médico se le ocurriría tal fechoría a no ser que tuviese intenciones destructivas (Enrique Rojas se jacta públicamente de conocer los sentimientos de las mujeres y sus prioridades en el campo afectivo; actúa con conocimiento del daño).

g) Nadie denuncia la praxis de Enrique Rojas. El entorno no sospecha. Se cree que la víctima está en manos del "catedrático de Psiquiatría de la Universidad Complutense de Madrid" (ver también los documentos de la entrada del 20 Oct.) y Rojas, se ha encargado previamente de que el entorno creyese que la víctima era una enferma mental, por lo que un deterioro en su estado no extrañará.

Enrique Rojas, como catedrático de Psiquiatría
en la Facultad de Psicología de la UCM en
"¿Quién eres?"

**En nuestra opinión, con la medicación que Enrique Rojas prescribió a la Sra. Menchaca, improcedente (no se le detectó ningún trastorno en posteriores exámenes) y nociva (puesto que se encontraba muy mal), pretendía que ella procediera a un internamiento voluntario o accediera cuando se lo propusiesen (recuerden la conversación del marido con el ama; parece que el marido tuviese una "visión" del previsible desenlace, quizás hubiera dado resultado en otras ocasiones).
Sin embargo, no estaba previsto que la Sra. Menchaca dejase la medicación (que dejó, porque su médico de cabecera se la tiró al conocer qué estaba tomando y comprobar su estado).
Sobre esto último, se deduce que el dr. no debía tener experiencia previa ya que no fue previsto.

Enrique Rojas comprobaba semanalmente el estado de la Sra. Menchaca, no obstante siguió insistiendo con la medicación, incluso la aumentó. Es extraño que no se diese cuenta del estado de su paciente ya que la evolución del mismo, es el principal objetivo del médico.

Enrique Rojas no ha sido ni es
catedrático de Psiquiatría de
la Universidad Complutense



***A Enrique Rojas se le ahogó su único hijo varón en la piscina de su casa, siendo prácticamente un bebé (en una entrevista se lamenta de que ya sólo tiene hijas). Siendo muy lamentable la desgracia que sucedió a Enrique Rojas (en la que estamos seguros que la negligencia que se diera en absoluto fue intencionada), nada tuvieron que ver con esta desgracia las mujeres contra las que Enrique Rojas ha actuado intentando apartarlas de sus hijos, infrigiendo gravemente la ley y utilizando métodos maquiavélicos.
Estas mujeres, en ningún caso, fueron negligentes con sus hijos.

Apuntamos los hechos y las coincidencias porque son ciertos y pudieran haber influido en la psicopatía que demuestra el doctor Rojas hacia las mujeres de los casos que nos constan denunciados (ignoramos los que pudieran existir no denunciados), ya que a nadie que haya perdido un hijo, se le ocurre calumniar e injuriar a otras madres por la espalda, para intentar apartarlas de sus hijos si no es alguien con ausencia de empatía con sus víctimas y perdón, con muy mala leche.


Enrique Rojas, como catedrático de
la Universidad Complutense educando
sobre homosexualidad en elos cursos
de bachillerato de un colegio (ej. 1)



Sólo se nos ocurre decir que el tiempo y las energias dedicados por Enrique Rojas para manipular y engañar a los hijos de los demás y a la sociedad en general (veanse los ejemplos 1, 2 y 3, donde se puede ver por las fechas que lo de Enrique Rojas con los hijos se los demás viene de años; no sólo se limita a los hijos de las víctimas directas), debería haberlos utilizado con sus propios hijos. En ningún caso colocando su "viga" (su parte de responsabilidad en la negligencia que tan cara le costó), a traición, en mujeres indefensas que no conocen lo que se trama a sus espaldas.




Enrique Rojas como catedrático de
la Universidad Complutense educando
en una Escuela de Familia (ej. 2)


Enrique Rojas como catedrático de
la Universidad Complutense aconsejando
sobre educación (ej. 3)


Enrique Rojas, como catedrático de Psiquiatría
en la Facultad de Psicología de la UCM en
"El amor inteligente"


Creemos que hay "trabajos" que nunca se hacen gratis y que un médico puede equivocarse, dentro de unos límites, al diagnosticar una enfermedad mental, pero no se confunden enfermedades inexistentes con otras que requieren los tratamientos más agresivos. En cualquier caso éstos, no se intentan llevar a cabo a espaldas del paciente ni se manipula al entorno en su contra y también pensamos que para realizar este tipo de "trabajos" que se dilatan en el tiempo (no se trata de una acción puntual sino una cadena de acciones a lo largo del tiempo), es necesaria además, una predisposición especial hacia las víctimas y seguridad en la impunidad por parte del actor.


Caso Jose Saturio Gutiérrez (tenía entre 35 y 40 años cuando Enrique Rojas comenzó sus actuaciones contra él (1990) y vida profesional resuelta); según Saturio, hasta pasado casi una década no supo que Enrique Rojas había malmetido con su familia y les había hecho creer que era un enfermo mental.
http://www.opuslibros.org/nuevaweb/modules.php?name=News&file=article&sid=13869

Aquí pueden ver qué dice Enrique Rojas Montes "Sobre la verdadera amistad" en lo referente a la relación médico-paciente: http://www.doctorenriquerojas.com/html/2627218.html

El artículo completo: http://www.elmundo.es/opinion/tribuna-libre/2009/04/2627218.html

Si a Enrique Rojas no se le hubiese permitido identificarse como lo que no ha sido ni es, sus manipulaciones en el entorno familiar no hubiesen tenido la misma eficacia y sobre todo, los documentos que emite a espaldas de sus víctimas, no pasarían los filtros judiciales. El daño - moral y material - y la humillación que sufre la víctima desde la Institución judicial hasta que consigue deshacer las calumnias e injurias vertidas por Enrique Rojas, no se darían.


Transcripción del artículo de Interviú

JORGE JUSTE, A POR LA FORTUNA DE SUS HIJOS
EN LA DEMANDA DE DIVORCIO UTILIZÓ ILEGALMENTE UN INFORME PSIQUIÁTRICO


Estaba en juego la administración de la inmensa fortuna de los hijos. Y Jorge Juste no dudó en echar mano de su amigo, e! famoso psiquiatra Enrique Rojas, para que elaborara un informe contra su ex mujer, María Menchaca, que aportó a la demanda de divorcio. Ahora, Enrique Rojas ha sido condenado por traicionar el secreto profesional. Y Jorge Juste no ha logrado su objetivo, custodiar los millones de sus hijos.

Para la ex mujer de Jorge Juste, María Menchaca, la sugerencia de su entonces marido, de acudir a la consulta del psiquiatra Enrique Rojas, fue el principio de un calvario: "Me tomaba aquellas pastillas y me quedaba como un corcho".

DE OFICIO, SUS BRAGUETAZOS
Cuando Jorge Juste encontró a María Menchaca, nieta del marqués de Salamanca y hoy vizcondesa de Bahía Honda, ella no le conocía ni oficio ni beneficio. Se vieron por primera vez en un campeonato de backgammon y a María le gustó mucho aquel veinteañero guapito y simpático. Se casaron y tuvie­ron tres hijos y, tras comer unas cuantas perdices, dejaron de ser feli­ces y cada uno se fue por su lado. -Jorge se fue, precisamente, por el lado del ligue rimbombante y empezó a salir con la actriz y presentado­ra de televisión Ana García Obregón, una relación sumamente turbulenta y que acabó como el rosario de la aurora. Desde entonces, Ana pone a Juste a caldo cuando le preguntan.
Conectado en lo televisivo, siguió el ligón con Terelu Campos, hija de la presentadora María Teresa Campos. Tampoco duró demasiado. Y cambió de tercio hacia las modelos. Primero con Marta Moldes, y también con (falta texto aquí por borroso) corazón como Marta Chavarri y un largo etcétera más o menos contrastado. De este rosario de amoríos le ha quedado una fama de frívolo superficial. De su matrimonio, además de tres hijos, sacó, según dicen, al­gún beneficio y cierto oficio para mo­verse en ámbitos que seguramente hubiera tenido, por cuna y/o cuenta corriente, vedados. En definitiva, que dio un braguetazo importante.

TEXTO: ANTONIO PARDO

Jorge Juste —conocido por sus aventuras con, entre otras, la actriz y presentadora de televisión Ana García Obregón— quería quitarle a su ex mujer, la vizcondesa de Bahía Hon­da, María Menchaca, la guarda y custodia de sus tres hi­jos, herederos, por cierto, de la in­mensa fortuna de su abuela ma­terna, de la que podrán disponer cuando alcancen la mayoría de edad. Mientras tanto, Jorge, de haber logrado su objetivo, la ha­bría administrado. Para conseguir esa guarda y custo­dia, el guapo madrileño no dudó en que se aportara al proceso de divorcio un informe del famoso psiquiatra Enrique Rojas. Informe que este doctor —muy amigo de Jorge Juste— elaboró con la infor­mación que extrajo cuando María Menchaca fue su paciente. Dicho de otro modo, hizo caso omiso del secreto profesional para favorecer a su amigo.

El matrimonio Juste-Menchaca empezó a hacer agua en 1991. En­tonces el marido le sugirió a ella que fuera a la consulta del conoci­do psiquiatra y destacado miem­bro del Opus Dei Enrique Rojas, que pasaba por ser un especialista en temas matrimoniales, así que María decidió hacer caso a Jorge. Era diciembre de 1991. "Nada más entrar en la consulta, me quiso poner una inyección ", recuerda María Menchaca. Ella, sorprendida, se negó rotundamente. "Yo, que había ido a hablar de mi matrimonio, me encontré con (falta texto aquí por borroso) . De hecho, me dieron un trata­miento que me sentó fatal". El doctor Rojas le hizo toda una serie de tests psicológicos y llegó a un diagnóstico que con el tiempo se­ria totalmente rebatido por el pro­fesor José María Poveda, de la Universidad de Madrid. Pero tras su primer diagnóstico -considerado ahora erróneo por otros especialistas—, el doctor Ro­jas comenzó a medicar con fuertes antidepresivos a María Menchaca: "Me tomaba aquellas pastillas y me quedaba como un corcho ". Un día, en su casa, Jorge Juste le dijo a la que había sido durante quince años el ama de María Menchaca: "Mira cómo está la señora. ¡Pobre...! A lo mejor tenemos que in­gresarla". Al final, María Men­chaca decidió cortar el tratamiento y las visitas al doctor Rojas, Y todo volvió a la normalidad.

El 'poder de la ruina'

El matrimonio languidecía y final­mente se consumó la separación en octubre de 1993. Entonces comenzó el proceso de divorcio. Pa­ra su inmensa sorpresa, María Menchaca se encontró que en la demanda de divorcio interpuesta por Jorge Juste se incluía un infor­me psiquiátrico elaborado por En­rique Rojas, donde revelaba una serie de datos confidenciales de la consulta particular que había man­tenido con María. Por otra parte, el psiquiatra, sin contar con el con­sentimiento de la madre, entrevis­ a los hijos para usar su declara­ción en contra de ella en el juicio del divorcio.

El objetivo del informe, según la sentencia, fue determinar que la guarda y custodia de los hijos de­bía de quedar en manos de Jorge Juste, del que, por otra parte, la sentencia deja claro que es amigo personal del psiquiatra Enrique Rojas. En dicho informe, Rojas, que nunca fue consultado como perito,. sino como testigo de Jorge Juste, afirmaba -declara María Menchaca-, "que mi marido era una persona equilibrada y que yo no estaba capacitada para cuidar a mis hijos".

—¿Jorge Juste se quería quedar con los hijos o con la fortuna que heredarían?

—Esa es una buena pregunta. En todo caso, la sentencia que condena al doctor Rojas es muy clara al respecto, y creo que no necesita más comentarios.

—¿A qué se dedicaba su marido cuando se conocieron?
—A nada. Aunque ahora diga que es empresario. Estaba con una ma­no delante y otra atrás.
—Bueno, ahora tiene su nego­cio...

—Y un Porsche de quince millo­nes de pesetas, y un Mercedes y no sé qué más... Me extraña que un pub dé para tanto. Lo cierto es que yo le di un poder general sobre mis bienes, que es lo que los notarios llaman “el poder de la ruina”.

Cuando María Menchaca vio el informe psiquiátrico de Enrique Rojas, decidió demandarle. Para ello recurrió al abogado granadino José Miguel Castillo Calvin. La
sentencia del caso acaba de hacer­se pública y ha condenado a Enri­que Rojas, al que se considera culpable, según la sentencia, "de una intromisión ilegítima en el ámbito del derecho fundamental a la inti­midad". Y se subraya que al pre­sentar ese informe, elaborado con datos íntimos, "con dicha conduc­ta parece evidente que traicionó la elemental confianza que debe presidir la relación médico-paciente, así como el deber de confidencialidad que vin­culaba al médico ".

La juez que culpabiliza al popular psiquiatra puntualiza que Rojas actuó a petición de Jorge Juste, "no siendo difícil deducir que la relación de amistad, en mayor o menor grado, entre ambos, señor Juste y doctor Rojas Montes, fue determinante para la emisión del informe y su aportación al proceso de divorcio". Y concluye que "igual de indudable es que el demandado conocía que su infor­me, netamente desfavorable para la señora Menchaca Salamanca, podía determinar serios perjuicios para ésta, como es la privación de la guarda y custodia de sus hijos. (falta texto aquí por borroso), con independencia de otros efectos económicos, inherentes por la condición de los hijos de herederos de una gran fortuna de su abuela materna), lo que acentúa la gravedad del incumplimiento de sus obligaciones profe­sionales ".

La sentencia contra el doctor Enri­que Rojas evidencia de este modo !a maniobra urdida tiempo atrás por el ex marido de María Menchaca, Jorge Juste, y el psiquiatra para obtener unos datos que años después serían utilizados en contra de los intereses de María. En su diagnóstico, el doctor Rojas le decía que padecía una enfermedad crónica, punto rebatido con abso­luta firmeza por el profesor José María Poveda. quien, siguiendo los mismos procedimientos, llegó a la conclusión de que el diagnós­tico y el tratamiento eran erróneos.

Según ese dictamen, María Menchaca está perfectamente capacitada para desempeñar su papel co­mo madre, como ha confirmado la sentencia del divorcio.

"Terrorismo social"

El siguiente paso que dieron los amigos Juste y Rojas fue utilizar el informe psiquiátrico, absoluta­mente confidencial, para presen­tarlo en la demanda de divorcio. De haber fructificado la maniobra, Jorge Juste se hubiera quedado con la custodia de sus hijos y con la fortuna de los mismos, hasta que fueron mayores de edad.

"El doctor Rojas, que es miembro del Opus Dei—concluye María Menchaca—, siempre predica ética y moral No entiendo cómo le per­miten conservar el titulo. Lo que me ha ocurrido no debe pasarle a nadie más. Espero que el Colegio de Médicos tome cartas en el asunto. Desde luego, mi abogado. Castillo Calvin, está en ello". El doctor Gonzalo Herranz, se­cretario del comité deontológico del Consejo Genera! de Médicos, declara a interviú que. inde­pendientemente de las resoluciones ju­diciales, ante casos como éste se debería abrir -si hay una de­nuncia- una investi­gación, por parte del Colegio de Médicos, contra el me­dico infractor, porque supone "una falta gravísima ". Y explica que el hecho de que e! médico dé, sin el consentimiento del paciente, un informe a una ter­cera persona, que puede utilizarlo contra dicho paciente, podría definirse como "terrorismo social. ¿Dónde quedaría -se pregunta- la ley española de protección de da­tos o el derecho a la intimidad si cualquiera pudiese ira un médico y pedirle informes de uno de sus pacientes, para utilizarlos como quisiera? ".

María Menchaca ya ha denuncia­do a Enrique Rojas ante el Colegio de Médicos de Madrid. Sin embar­go, no tiene muchas esperanzas de que su denuncia siga adelante: "Me consta—asegura— que el Co­legio de Médicos, por corporativismo, quiere en­terrar el asunto ".

El abogado Castillo Calvin, que no ha querido entrar a valorar el contenido de la sentencia, explica que "el nuevo Código Penal de 1995 abor­da de forma expresa la tipificación de la revelación del secreto profesional como delito.” Dicho de otro modo, si el informe de! doctor Rojas se hubiera producido unos meses más tarde, éste podría haber terminado en la cárcel. Cabe preguntarse entonces por qué un famoso psiquiatra como Enrique Rojas se dejó convencer por un personaje tan vacuo como Jorge Juste para llevar a cabo semejante montaje.

Enrique Rojas es ante todo, un cotizadísimo psiquiatra entre cuyas habilidades está, según dice, la de arreglar matrimonios. Este doctor, miembro del Opus, publicó no hace mucho una obra -Amor inteligente- en la que aborda el tema de las relaciones conyugales y los problemas de la pareja. En este libro asegura que la espiritualidad es uno de los elementos fun­damentales en el matrimonio. María Menchaca dice ahora de él que, en su caso, ese personaje fue cualquier co­sa menos espiritual. La sentencia que le condena no ha visto, tampoco, de­masiada espiritualidad en su interven­ción en el proceso de divorcio entre María Menchaca y Jorge Juste, y sí que intentó per­judicar seriamente a María, tanto en lo espi­ritual -la guar­da y custodia de sus hijos- como en lo ma­terial -el control de la fortuna de la que los chi­cos son herederos-. Ahora tendrá que enfrentarse a la denuncia que María Menchaca le ha puesto ante el Colegio de Médicos y ante el Defensor del Pue­blo por no respetar lo más espiritual de los médicos, el secreto profesional y la confianza de! paciente.

Texto: Antonio Pardo. Interviú, 12 marzo de 1998.


Repetimos,

Reivindicamos para el Ministerio de Sanidad y todas las Instituciones competentes en el ámbito de la salud, inspectores tan eficientes como los de la SGAE para detectar a los médicos que fraudulentamente engañen a la sociedad haciéndose pasar por lo que no son.




8 comentarios:

Anónimo dijo...

¡Qué barbaridad! Pero si está un día sí y otro también en la radio y en la televisión y no nos cuentan nada de esto al presentarlo.

Manu dijo...

Qué canallada!! Quién diría esto de Enrique Rojas???
Canalla más que canalla! Pero ya sabemos que el Opus es una secta voraz que no respeta.

luigichido dijo...

En España deberían hacer lo que en México: encerrar en un hospital psiquiátrico a las mujeres que aborten, y tratarlas a puro electrochoque y patadas en el culo.

carla dijo...

luigichido,
En España y en Méjico lo que deberían hacer es erradicar la corrupción haciendo desaparecer el tráfico de influencias.
De lo que llevo leído, ninguna víctima de Enrique Rojas abortó y todas cuidaron bien a sus hijos. Si acaso, fue Enrique Rojas quien no lo hizo.
Feliz año.

Pepe dijo...

¡Qué mamonazo!

Anónimo dijo...

Luiguichido: ¿quién dice que a las mexicanas que deciden abortar se les trata como si vivieramos en la edad media? Sigues tan enfermo y obsesionado con el tema del aborto como desde hace más de una década. Para quienes no lo conocen: es un antiabortista que enfermizo que lleva años pululando en la red. Lo mejor es hacer caso omiso de él y dejarlo pasar.

Anónimo dijo...

Luiguichido: ¿quién dice que a las mexicanas que deciden abortar se les trata como si vivieramos en la edad media? Sigues tan enfermo y obsesionado con el tema del aborto como desde hace más de una década. Para quienes no lo conocen: es un antiabortista que enfermizo que lleva años pululando en la red. Lo mejor es hacer caso omiso de él y dejarlo pasar.

Anónimo dijo...

Como se nota, solo una mirad, no se puede creer en una prensa, un comentario sin ver la otra cara de la moneda, desde ya no es creible lo expuesto en este blog.